“Caí en las redes… sociales”

Cualquiera pensaría que por mi edad no uso redes sociales y la verdad es que, aunque ahora solo uso una porque me harté de tener varias, con esa me basta y me sobra. Como he tenido el tiempo de observar a diferentes personas y sus comportamientos en ellas, me animé a escribir esto a última hora porque vengo de un ayuno de veintiún días de la que uso en la actualidad (para no permitir que me gobierne porque el vicio es fuerte y para usar en oración el tiempo de chismosear los comentarios de los demás).

Me gusta que en las redes cada quien se expresa sin tapujos. En mi época de colegio -sé que los tiempos cambiaron- no era fácil hacerlo por temor al qué dirán y aunque hoy la burla sigue existiendo, muchos se atreven a hacer públicos sus pensamientos, deseos y acciones. Lo que me preocupa no es la comunicación, a la que considero divertidísima, sino el vacío que tienen algunos en su mente, corazón y su forma de ver la vida. ¡Eso sí que me angustia!

Los tiempos de análisis y de formar criterios con verdaderos argumentos pasaron a un segundo plano y cualquier cosa sin importancia puede ser tendencia. No entiendo por qué tomarle una foto a un bandeja paisa puede ser fascinante (para mí lo delicioso es comérmela) o por qué una pelea entre youtubers jóvenes y uno nuevo de cuarenta años -o de cuarenta y uno- ocupa un lugar importante en la agenda de discusión de la opinión pública.

Sigo sin explicarme por qué una persona que tiene seguidores -si la siguen es porque la aprecian o por lo menos les importan sus ideas-, los tiene precisamente para que sean ellos los que “le dan en la jeta” (perdónenme la expresión) cada vez que no están de acuerdo con sus publicaciones.

 

¿Por qué algunos tienen que avisar el lugar hacia donde viajan con el famoso @MIAMI? ¿Qué esperan que les digamos?, ¿que nosotros vamos a @CHOACHÍ (es sin visa)? Vayan con Dios, vayan tranquilos y no le avisen a los ladrones que lo siguen en la red –recuerden que lo pueden hasta seguir los enemigos- que sumercé estará fuera quince días tratando de broncearse para no quedarse atrás de los amigos que salieron en verano.

¿Por qué para algunos es tan importante ganar seguidores? Lo más chévere es que se comparan con otros para ver quién tiene más y hasta se cuelgan de la etiqueta de “(día de la semana) de ganar seguidores”. Esto es cómico porque entre más seguidores, más “palo”. Si no miren a Messi; por todo lo que le han dicho yo me uno… #MessiParaSantaFe.

¿Por qué algunos transmiten en vivo lo que hacen? Un comercial de mi niñez decía: “la envidia en mejor despertarla que sentirla”, pero mi sugerencia es que haga lo que disfruta sin contarle a todo el mundo lo que hace porque algunos seguro lo criticarán por perder el tiempo, como si ellos no lo hicieran con sus críticas. Créalo, esto hacen sus seguidores.

Es como lo que me dijo una amiga de cuando a la gente la invitan a un matrimonio y sale diciendo: “todo muy lindo: la decoración, los pajecitos, el lugar… -y añaden-, pero nunca daría ese ponqué; eso chilla con el estilo”… ¡Háganme el favor!

Creo que estas preguntas tienen una respuesta muy sencilla y es que las personas quieren: llamar la atención. Las redes se convirtieron en un medio de divulgación y detrás de todo esto, aunque considero que es rico que la gente sepa que existimos, muchos dicen cualquier bobada para que alguno fije sus ojos en ellos y que, así hablen mal, por lo menos estén “en boca de alguien”.

Creo que las redes sociales son un excelente vehículo de comunicación y de propagación de la información, así como un vicio difícil de dejar. Es común ver a la gente caminando y a la vez consultando qué pasa en el universo, en vez de mirar el universo. Observo en el almuerzo que algunos dejaron una buena compañía para mirar a los ojos por preferir un aparato electrónico que los conecta con el mundo y con todos aquellos que a la misma hora prefieren hacer lo mismo. ¡Qué paradoja!, las redes acercan a los lejanos y alejan a los cercanos -en especial a la familia-. Son como los que ven televisión a la hora del almuerzo… ¡Lindos!

Un amigo refiriéndose a una de esas redes me dijo: “eso es la plaza pública, donde se ve toda clase de gente”. Y estoy de acuerdo. En la redes sociales nos damos cuenta de los faltantes de cada persona, de lo que es importante para cada uno, de lo mucho que se aman algunos, del espíritu de crítica de otros, de la poca tolerancia, de la opinión de los que escriben por escribir, de la falta de ortografía y de la pérdida del tiempo de algunos que navegan sin darse cuenta de lo que realmente importa.

Por: Carlos Olmos