El nuevo nacimiento

 

Hay una pregunta que todo hombre que profesa ser cristiano debería hacerse, esta es ¿Soy realmente salvo? ¿Seré uno de aquellos que vivirá eternamente en el Cielo? Ninguno de nosotros debiera suponer que lo es basándose en el hecho de que asiste regularmente a una iglesia o porque puede llamar a Cristo “Señor”, pues el propio Jesús dijo “no todo el que me dice Señor, Señor, entrará al reino de los Cielos.” (Mt.7:21) Los mendigos suelen llamar a cualquier hombre del que pretenden obtener una moneda “patrón”, así mismo, muchos hombres podrían llamar a Jesús “Señor” sin que ellos mismo sean siervos Suyos. No te pregunto si eres cristiano, si asistes a una iglesia, si lees la Biblia, mi pregunta es ¿Eres un siervo de Cristo? Lamentablemente muchos hombres poseen una especie de Señor Jesús en la lengua, sin que al mismo tiempo tengan un rastro de su señorío en el corazón.

La Biblia tiene un apodo para referirse a aquel que es apto para atravesar esas puertas celestiales, le llama el “nacido de nuevo” (1 Pe.1:23) por ello, la pregunta de este artículo sencillo es para el cristiano la más importante de su vida: ¿Soy nacido de nuevo? El Señor Jesucristo dijo: “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Y la observación que hace Jesús es breve  y contundente “El que no naciere de nuevo, NO PUEDE ver el reino de Dios” (Juan 3:3). Quiero que mi lector note que la unión de estas dos palabras “no puede”, está escrito en presente, lo que quiere decir que un hombre nacido de nuevo no debe esperar hasta que la fría muerte le visite para poder ver el Reino de Dios, sino que puede verlo desde este mundo. Los ojos del nacido de nuevo, pronto verán la luz del Cielo que se abren a su alrededor, él sabe hacia dónde va pues “El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (Romanos 8:16)

Ahora, así como existen rasgos distintivos de la vida natural de un recién nacido, del mismo modos las existe en la vida espiritual de un “nacido de nuevo”. He aquí algunos de estos rasgos.

NO PRACTICA EL PECADO Juan escribió: “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado” (1 Juan 3:9). Ahora, tú ves a aquel atleta. Se le llama atleta porque PRACTICA el atletismo. Tiene el hábito de salir diariamente y ejercitarse en su disciplina. Así mismo el pecador es quien PRACTICA el pecado. Tiene el hábito de obrar, pensar y hablar sin considerar si lo que hace, piensa o dice le agrada o es aprobado por Dios. La diferencia entre un nacido de nuevo y quien no lo es, es una considerable disminución de sus hábitos pecaminosos, no su desaparición absoluta. Adrián Rogers dijo, “la diferencia entre un genuino cristiano y quien no lo es, es que quien, no lo es busca el pecado, el cristiano, en cambio, huye del pecado” ¿Practicas el pecado? ¿Sigue siendo tu costumbre hablar, pensar y actuar mal? o en cambio ¿Te dueles de tus faltas? ¿Puedes decir con los santos “yo he pecado, pero odio el pecado” “Nada en el mundo deseo con más vehemencia, que obedecer a mi Señor”? Si así es, amigo mío, tú eres un nacido de nuevo, hay una nueva naturaleza en ti.

Cree, ama y agradece a Cristo. Juan escribió: “Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios” (1 Juan 5:1). El hombre que es nacido de nuevo, cree que Jesucristo es el único Salvador que puede perdonar su alma, y darle un lugar en el Cielo. Él no se atrevería a decir “mis buenas obras me salvarán” o “el Señor sabe que no soy tan malo” ¡nada de eso! Él sabe que de no haber sido por Cristo estaría perdido sin importar cuan maduro sea su carácter, cuan agradable su personalidad, y cuan buenas sus obras. Él mira a su Señor y sabe que él es la esperanza de su vida. Se anima a sí mismo con el recuerdo de que su Señor dio su vida por él. Y vive agradecido. ¿Crees, amas y estás profundamente agradecido con Cristo? Sí así es, querido lector, tú eres un nacido de nuevo, hay un nuevo corazón en ti

Practica la justicia: Juan escribió: “todo el que hace justicia es nacido de él” (1 Juan 2:29). El hombre que es nacido de nuevo, es un hombre nuevo. Está preocupado de su santidad personal y de cómo otros están llevando su vida. Le afecta ver gente sin Cristo  y procura llevar el Evangelio al mundo por cualquier medio ético.  Procura siempre hacer lo mejor. Piensa en lo que es correcto hacer, y lo hace. Puede decir con el salmista “no soporto a los hombres hipócritas” (Sal.119-113, pero ama a todos aquellos que hacen el bien y los admira. Se duele de las necesidades ajenas, de la justicia humana tan corrompida, del hambre, de la miseria, en general, del sistema que mueve al mundo. Su corazón detesta la injusticia. Qué dices ¿Practicas la justica? ¿Te esfuerzas en hacer lo que es correcto? Si así es, querido lector, tú eres un nacido de nuevo, tienes una nueva conciencia.

Ama a los demás cristianos: Juan escribió: “Sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos” (1 Juan 3:14). El hombre que ha nacido de nuevo tiene un amor especial por todos los auténticos discípulos de Cristo. Al igual que su Padre en los cielos, ama a todos los hombres con un gran amor general, pero tiene un amor especial por los que comparten su fe en Cristo. El ama ver que alguien rindió su vida a Cristo, y tiene una profunda admiración por aquellos que dan una muestra sincera de amar a Jesucristo. Qué dices ¿Amas a tus hermanos en la fe? Si así es, querido lector, tú eres un nacido de nuevo, tienes una nueva familia.

Por: Edwin Calderón