El tesoro despreciado

 

Cualquier cristiano que sepa leer y entender me parece que encontrará en este texto un verdadero tesoro, pues “todo” lo que él pida le será dado debido al poder y la riqueza del Padre que tiene. ¡Cómo quisiera, cómo anhelo, que cada creyente pudiera ver el valor incalculable que existe en ese regalo cuyo nombre es oración! No hay espacio para decir mucho acerca de la oración, pero por lo menos digamos algo acerca de ella con la esperanza de que los lectores se animen a orar.

En primer lugar: LA ORACIÓN ES UNA DE LAS PRINCIPALES MARCAS DE UN HOMBRE SALVO, PUES RESPRESENTA UN DIÁLOGO CONTINUO ENTRE UN HIJO CON SU PADRE.

Tengo una duda, grande duda, acerca de si alguien que no ora puede ser verdaderamente una persona salva. En mi opinión dudo mucho que lo sea, ya que de conformidad al propio testimonio de la Escritura, Dios no espera que ore a él aquel que no es su hijo. Cuando el señor Jesús enseñó a orar, no lo enseñó a todos los hombres sino únicamente a aquellos a quien él sabía que eran hijos de Dios (“ustedes pues orarán así” Lucas 11:2) de ahí que les enseñara a llamar a Dios “Padre nuestro.” No tenía ningún sentido que Jesús motivara a llamar “Padre nuestro” aquellos que en verdad no eran hijos de Dios.

Por otro lado, existe una necesidad de hablar con Dios en todos aquellos que son verdaderamente sus hijos. Si usted lee el contexto de la oración del Padre nuestro se dará cuenta que fueron los discípulos quienes se mostraron interesados en aprender a orar “Señor, enséñanos a orar”. (Lucas.11:1) Si un hijo quiere hablar con su padre, y aun más que eso, siente una gran necesidad de hacerlo. Yo no espero que nadie que no es un hijo de mi papá, por otro lado sería una cosa muy extraña que uno de mis hermanos no quisiera hacerlo. Entonces, querido lector, la oración es una de las marcas más visibles de un hijo de Dios. Si usted me preguntara cuál es una de las marcas prominentes de un hombre salvo, sin titubear le diré que la muestra más clara, la marca más indeleble, es que esa persona ora.

En segundo lugar: LA ORACIÓN ES UNA DE LAS PRINCIPALES MARCAS DE HERMANDAD ENTRE CRISTIANOS

Si usted, querido lector, ha leído la vida de los hombres de Dios en la escritura, y si conoce la historia de muchos otros santos hombres extra bíblicos, se habrá dado cuenta que ellos eran muy diferentes. Unos eran ricos como salomón, y otros pobres como lázaro, unos eran reyes poderosos como David, otros pescadores sencillos como algunos apóstoles, unos eran muy severos en su personalidad como Pablo y Juan el Bautista, otros muy amorosos como Juan el discípulo amado. Sí, unos eran así y otros de este otro modo. Ellos eran diferentes en posiciones, intelecto, obras y fe, y sin embargo en ellos había una característica común, todos ellos oraban. Esa es una característica que une a la familia de Dios. Yo puedo decir que tal cristiano es diferente a mí en muchos sentidos, pero puedo identificar algunos otros que nos unen, uno de esos, sin duda, será la oración; ambos hablamos con Dios.

En tercer lugar LA ORACIÓN ES UNA DE LAS PRINCIPALES MARCAS QUE DEMUESTRA UNA NUEVA NATURALEZA EN UN HOMBRE

Cuando un bebé nace, lo primero que hace es buscar el seno de su madre. Él se inclina naturalmente a buscar a su progenitora, y encuentra su mayor paz cuando está en su regazo. Cuando una persona viene a Jesús, tiene un nuevo nacimiento, tiene una nueva vida en Jesús, y una de las cosas que hace esta persona es inclinarse naturalmente a buscarle. Habla con Dios, y no descansa hasta haberlo hecho.

La pregunta para ti, querido lector, en este día, es: ¿Oras? Si no lo haces, es muy probable que tu cristianismo no sea más que espuma o neblina. Una de las características de los hombres que se dirigen al infierno es precisamente que no oran. Caminan por el mundo que Dios ha creado, comen las frutas que Dios les ha entregado, sonríen con la boca que Dios les ha dado, disfrutan con la otras personas que Dios ha creado, van a las iglesia donde creen que está Dios, y cantan canciones para Dios pero no hablan con Dios.

Sin embargo, existen muchos cristianos, genuinos cristianos, que tienen muchas dificultades para llevar una vida disciplinada de oración. En el próximo artículo hablaremos de algunos de estos problemas y ofreceremos soluciones.

Dios te bendiga.

por: @EdwinLacoljet