¿Para qué sirve la Fe?

No hay ninguna capacidad, ningún talento, ninguna facultad, ninguna virtud en el ser humano que no le haya sido otorgada por el buen Dios a este, pues “toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto” Stg 1:17. Y la fe, sin duda alguna, no es la excepción.

Tú, querido lector, puedes dar un vistazo y darte cuenta por ti mismo que lo que digo es cierto. El señor cristiano de allí cree que hay un Dios Creador que ha hecho el universo y todo lo que en él hay. Pero el señor incrédulo de allí, con todo y que se hace llamar incrédulo, cree que todo lo que hay, la belleza de la naturaleza, los sabores de las frutas, la lógica de que la luna alumbre en la noche y que el sol alumbre en el día y toda esa indecible armonía del cosmos y el cosmos mismo fueron el resultado del azar. El primero tiene una fe sencilla y no se complica, pero este último ¡sí que tiene una fe admirable para creer lo cree! Con todo, ambos tienen fe. El señor Fulano cree en Buda, pero la señora Mengana cree en Cristo, ambos, nuevamente lo digo, dan muestra de tener fe. Todos los hombres creen algo, que lo crean débil o firmemente, no es el punto que nos toca, pero una cosa sabemos y es que todos los hombres dan muestra de poseer algo de fe.

Lo segundo que voy a responder es ¿para qué se nos da fe? La respuesta es sencilla, la fe se nos da para creer en Cristo Jesús y ser primeramente salvos y luego para disfrutar de sus bendiciones en esta vida.

La salvación es por gracia. Ningún hombre puede decir jamás o con razón que hizo algo para salvarse. Tú dices “yo he sido bueno” ¿sí? Tú has sido bueno según tu propia opinión, pero la opinión de Dios al respecto es que nuestras buenas obras, por muy finas y excelentes que sean son como “trapos de inmundicia” (Isa.64:6) delante de su presencia.

Tus mejores obras amigo mío, te arrojarán al infierno, si no has creído en Cristo. Dios da la Salvación y es únicamente obra suya. Alguien dirá “yo creo en que Dios da la salvación, pero también que existe una responsabilidad en el hombre al recibirla” si esto es así, entonces la salvación no sería enteramente de Dios sino que para poder ser ejecutada y eficaz debe haber alguna cooperación humana. Sin embargo, es verdad que el hombre debe recibir la salvación, pero ¿Cómo lo hace? Pues sencillo, tiene que creer en el hecho redentor de que Cristo murió para salvarlo. Y ¿Cómo creer eso? ¡Es fácil! No tiene ninguna dificultad pues él tiene la capacidad de creer, esa capacidad de creer le fue dada por Dios, esa capacidad de creer se llama fe. De ahí que la Biblia diga “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” la fe es un don de Dios, y de hecho, el único regalo que puede tomar la salvación.

Veras, supón que la salvación es una manzana y Dios extiende Su mano hacia a ti y te dice “tómala y sé salvo” tú dices “Señor no sé cómo tomar esa manzana” y el Señor te dice “usa los brazos y las manos que te di.” Bien, la fe es la mano que puede extenderse y recibir la salvación y ese brazo que es la fe, fue puesto allí por el Creador para que puedas tomar la salvación. ¡Ves como toda la salvación ha sido por Dios y solamente por Él para que nadie diga “hice algo para llegar al cielo” o “es justo que este en la grandiosa eternidad, pues hice méritos para estar aquí.” Así pues la fe es para que podamos creer en Cristo.

Pero también, la fe es para que podamos creer en las promesas que Cristo nos ha hecho y recibirlas y verlas cumplidas maravillosamente en nuestras vidas. Y él ha hecho muchas. Siempre he tenido la impresión de que un día los cristianos cuando lleguen al Cielo serán sorprendidos cuando se enteren de cuantos tesoros se quedaron acumulados en el Cielo cuya llave eran las promesas de Cristo porque nunca creyeron en ellas.

La Biblia dice que “todas las promesas de Dios (registradas en la Escritura) son en él (Cristo) Sí, y en él (Cristo) Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios”. Pero si los cristianos dudan ¿Cómo puede Dios agradarse de ellos?

Por ultimo ¿Qué es la fe En Cristo? La fe en Cristo es una confianza en que él hará lo que dijo, y tal confianza nos debe permitir vivir tranquilos, trabajar con ánimo, y esperar con verdadera alegría bendiciones y retribuciones por confiar en Dios, pues Dios nunca ha dejado en vergüenza a nadie que ha
confiado en él. Amén.

 Por: Edwin J. Calderon